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| Jose Contreras, Coord. Gnral Progreso Zulia |
temporada más hermosa del año, que tanto hemos disfrutado los Venezolanos con ese sentir entusiasta y alegre que nos distingue de muchas nacionalidades, recuerdo que no hace tanto, se podía sentir en cualquier casa donde llegabas, además de la gaitica de fondo, ese olor a guiso de hallacas, a pernil o a pavo horneandose.. Eso, aparte del tradicional ponche crema criollo que podías degustar como algo normal, uvas, manzanas, nueces, dulces y desde luego un buen majarete, dulce de lechoza con manjar blanco, que no faltaban en cualquier mesa venezolana.
Las casas. adornadas con luces multicolores, que hasta nos motivabamos a hacer recorridos despreocupados y nocturnos por la ciudad, para conocer las innovaciones en muchas residencias adornadas espectacularmente de navidad, y en cualquier centro comercial, podíamos ver bambalinas verdirojas y aquel característicos JOJOJO.! del San Nicolás del lugar!
Nuestro escenario ahora cambió dramáticamente, estamos en medio de la gran incertidumbre de no encontrar los alimentos más básicos de nuestra cocina.
Navidades de marcada escasez y profundo deterioro del aparato productivo privado, lo que nos hace depender de lo que el régimen nos permita consumir a precios subsidiados, solo, bajo colas interminables, que muchas veces al llegar a las puertas del establecimiento, nos conseguimos con la noticia del ya no hay más.. las calles están llenas de buhonerismo doméstico, la gente vende lo usado, y lo que quizá guardaron por años, con la única finalidad de conseguir algo más del dinero que no alcanza, nada más que para comer.
Y la pregunta ansiosa y habitual de todos los muchachitos, sobre cuanto falta para que venga el Niño Jesús.. nos pone a temblar!
Sin embargo desempolvamos y colocamos ese arbolito de navidad que llenará de alegría a nuestros Niños, para al menos mantener el aire de la Feliz Navidad.
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